17 de junio de 2011

AMADEO MODIGLIANI

“Lo que busco no es lo real ni tampoco lo irreal, sino lo inconsciente, el misterio de lo instintivo de la raza.”
Retrato de Jean Cocteau, 1916. Óleo sobre lienzo, 100 x 81 cm
Modigliani fue el típico artista bohemio, que desarrolló su obra en estudios de Montmartre y Montparnasse, acompañado por el alcohol, el amor y la poesía. Vivió al margen de la Belle Epoque. Murió de tuberculosis a los 35 años, sin haber alcanzado éxito y pobre.
Modigliani nació en Liorna (Italia) en 1884. Inició sus estudios de arte a los 14 años en una academia de Liorna. A los 16 años se fue al sur de Italia. En Florencia y en Venecia estudió la historia del arte italiano. Seguidamente se marchó a París.
En sus cuadros los ojos son muy importantes. Para los simbolistas los ojos se pueden orientar hacia el exterior o hacia el interior. En un principio los retratos de Modigliani mostraban interés por la psicología de la persona retratada. Pero con el tiempo se produce una profunda transformación conceptual del artista, en busca de un rostro despersonalizado, sin subjetividad. Odia los sentimientos, su pintura se vuelve objetiva, general. Sacrifica lo narrativo en pos de lo anónimo. Desarrolla su ideal de belleza al que supedita la fisonomía de sus modelos.
Busca un estilo propio, de formas llenas de belleza y armonía, una estilización virtuosa de lo representado
Desde 1909 hasta 1914 se aleja de la pintura para dedicarse a la escultura, influenciado por Brancusi, Esculpe cabezas estilizadas sobre cuellos largos. Gracias a la escultura Modigliani llega a la reducción, linealidad, abstracción y a un lenguaje pictórico propio y homogéneo. Su pintura se vuelve más sencilla.
Retoma la pintura al óleo en 1914, desarrollando un arte cada vez más autónomo y distante de modelos preestablecidos. Tras la escultura su pincelada se hace más libre y ligera y el colorido austero. Su retrato tiende a la simplificación y la reducción.
Los primeros años de la Guerra Mundial son muy productivos.
En 1917 se inaugura la única exposición individual de Modigliani, que fue cerrada por la censura a causa de sus desnudos. Desnudos que muestran suntuosidad, serenidad y lujuria. Se inspiran en los maestros del Renacimiento italiano, dirigiéndose hacia una estilización ornamental. Modigliani utiliza la reducción y la abstracción como elementos formales de composición. Emplea el color moderadamente para centrarse en lo formal. Sus desnudos son atemporales.
Aunque los modelos se descubran de forma coqueta, son figuras artísticas cuya belleza irradia frialdad y dignidad pétreas. Belleza y sensualidad seductoras, pero también artificialidad y frialdad.
En 1918 Modigliani abandona París y se traslada al sur de Francia. En la Costa Azul realiza la mayoría de sus cuadros más cotizados. Son retratos de personas del lugar y de su mujer Jeanne. Realiza un intento de homogeneización y tipificación de las imágenes. En esta época sus cuadros se aproximan a Cezánne desde el punto de vista del contenido. Modigliani dice: “Las figuras de Cezanne, al igual que las estatuas más bellas de la antigüedad, no miran. Las mías, sin embargo, lo hacen. Sus pupilas ven, aunque no las haya pintado, pero al igual que los personajes de Cezanne no quieren expresar más que una afirmación muda de la vida.”
Desnudo echado con los brazos abiertos., 1917. Óleo sobre lienzo, 60 x 92 cm

La temática y el colorido evocan cierta similitud con Cezanne. En la Costa Azul el colorido se vuelve más claro, las pinceladas más ligeras, y la superficie de los cuadros menos lisa que en los años de París. Retoma el tema del paisaje.
La pintura de Modigliani es muy diferente de la impresionista, es más espiritual, lírica y fría. La fusión entre pintor y modelo, ya constatada en los retratos de los amigos parisinos, alcanzan en su última época su máximo. La técnica pictórica del artista se caracteriza por la uniformidad de su estilo, la modelo se convierte en icono de una imagen humana exenta de carácter y psicología.
Retrata de Jeanne Hébuterne, 1919. Óleo sobre lienzo, 55 x 38 cm
En sus retratos consigue un efecto armónico compensando el exceso de grandes arcos con largas rectas verticales y horizontales. En sus cuadros tardíos utiliza el método del contraste  de color utilizando colores más intensos que antes. Anteriormente nunca había trabajado con tales contrastes, los colores primarios y los secundarios se reparten en el lienzo con un mismo ritmo equilibrado.
Las obras de Modigliani son puramente visuales. No se basan en ninguna teoría estética. A pesar de su subjetividad, su estilo anhela la objetivación, el anonimato y la permanencia. Muestra un ambiente uniforme de tranquilidad, recogimiento y relajación.  

Información sacada del libro que sobre Modigliani escribió Doris Krystof, editado por Taschen en 2005.


10 comentarios:

La Dame Masquée dijo...

Madame, el hombre del foulard rojo! qué bueno que nos traiga usted ese ambientillo bohemio de Montmartre. Su vida fue la típica que todos tenemos en mente sobre los artistas bohemios de aquel tiempo.
Curioso que él se considerara más escultor que pintor, según tengo entendido.

Buenas noches

Bisous

Ana Leal Anguita dijo...

Gracias por el comentario. La vida de Modigliani fue, ciertamente, la típicamente bohemia. Con sus partes buenas pero también, pobreza, enfermedad. En fin, el pobre murió muy joven de enfermedad.
Un saludo

PACO HIDALGO dijo...

A mí, particularmente, me encanta Modigliani: ese aire oriental, esa estilización y ese simbolismo tan bizantino; esos colores intensos y esos desnudos tan sensuales, pese a no parecer naturalista. Es uno de los más grandes representantes de la Escuela de París y de la bohemia parisina de los años veinte, que también lo acabó arrastrando. En fin, Ana, un placer tu vuelta después de tanto tiempo y un abrazo fuerte.

Jose dijo...

Acabo de descubrir tu blog,me parece muy bueno.Pararé otro día por aquí.

Un saludo

Ana Leal Anguita dijo...

Gracias Paco. Me gusta mucho Modigliani a mi también, por su búsqueda de lo general, por la síntesis de sus formas, por su elegancia y por su colorido.
Un abrazo.

Ana Leal Anguita dijo...

Gracias José, muy amable.
Un saludo

Reyes R. Vicent dijo...

Aterrizaste, Ana, y nos traes como tema de reflexión la vida y obra de Modigliani.

No se gran cosa de Modigliani y no he visto ninguna obra directamente salvo las reproducciones. Me parece un artista con una fuerte personalidad en su obra y, parece ser, también en su vida. Su estilo frío y elegante, sensual y colorista lo hacen inconfundible y marcan toda su obra, corta pero intensa debido a su prematura muerte.

¿Has terminado ya la licenciatura?

Saludos y un abrazo.

Ana Leal Anguita dijo...

Gracias Reyes por tu comentario.
A falta de recibir las notas, creo que he acabado. Salvo el proyecto fin de carrera, que he preferido dejarlo para el curso que viene para así dedicarme a fondo. ¡Qué bien!
Gracias por tu interés.
Un abrazo

mateosantamarta dijo...

No sé, a mí, Modigliani, siempre me ha parecido un pintor sensual y humanista.
No conozco el libro que comentas, pero parece un buen resumen.
Por fin he podido hacer la 1ª entrada dedicada a las Cartas a Theo. En ella he puesto un enlace a tu entrada sobre el mismo tema. Un afectuoso saludo.

Ana Leal Anguita dijo...

Gracias de nuevo, por tu comentario aquí y por referirte a mi blog en tu blog.
Un retrato es una mezcla entre el personaje retratado y la forma de ver la realidad y expresarla del artista. En el caso del Modigliani pesa más su propia visión. Para él no son tan importantes los detalles como lo general. Por eso sintetiza la información con su estilo tan especial.
Un abrazo mateosantamarta.

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